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Los 100 mejores libros de todos los tiempos

Literatura


Foto: Newsweek

08-07-2009 / La meta-lista de Newsweek trae el veredicto “definitivo”. Y se transforma en una guía para volver a leer los clásicos.
Por David Gates

Sobre el escritorio en el que ahora escribo, cuelga una vieja copia enmarcada que muestra a Sam Weller —el astuto criado de Mr. Pickwick— indicándole a su pequeño amo regordete, que viste calzas, polainas y lentes, que observe una gran muchedumbre de pequeñas figuras: son los personajes que Charles Dickens crearía en sus novelas luego de publicar “Los papeles del Club Pickwick”. Todavía no logré identificarlos a todos, pero sí puedo reconocer a los ladronzuelos Fagin y Dodger de “Oliver Twist”, a la pequeña Nell y su abuelo de “La tienda de antigüedades”, el farsante buenazo Mr. Pecksniff de “Vidas y aventuras de Martin Chuzzlewit”, el colérico Mayor Bagstock de “Dombey e Hijo”, y Bob Cratchit de “Una canción de Navidad” con su hijo, el pequeño Tim. ¡Y, sí! Ése es el viejo dealer vestido con ropa de segunda mano de “David Copperfield”. Debe ser porque nunca me canso de personajes como éstos, que la mitad de mis libros de Dickens están remendados con cinta adhesiva. Las obras de Dickens, curiosamente, no figuran en esta meta-lista de Newsweek de los 100 mejores libros de todos los tiempos (que como cualquier clasificación, trae injusticias y olvidos), ¡pero sí que aparecen aquí propuestas de textos para volver a leer!

Por lo general, el “disfrute de releer” historias trae consigo una disculpa obligada por ceder ante los placeres “infantiles” de la repetición “obsesiva". Se conoce bien la diferencia entre la relectura estrictamente literaria que realizan académicos y escritores cuando estudian una obra con detenimiento, y la lectura “por placer” que queda relegada a espacios como la playa, el baño o la habitación.¿Pero existe realmente una línea tan marcada entre lo respetablemente energético y lo vergonzosamente narcótico? Nunca se me ocurriría incluir “Drácula” en el programa de una materia, ni en el ranking de los mejores libros, ni leer “El innombrable”, de Samuel Beckett, antes de dormir (a pesar de que algunos podrían decir que es la cura perfecta para el insomnio).

Aún así, sospecho que los autores más releídos en inglés son Dickens, Shakespeare (“Hamlet”, “El Rey Lear”, “Otelo” y “Sonetos” figuran en los puestos 48, 49, 50 y 51 del ranking) y Jane Austen. Por lo general, no paso ni un mes sin volver a visitar alguno de ellos. Estos autores combinan dos atractivos fundamentales para la hora de dormir: historia y personajes, con todo el desafío, la complejidad y la fuente inagotable de sorpresas que todos buscamos. He enseñado a todos ellos en mis clases, y en mi habitación sus libros se escurrieron de mis manos para entrar en mi mundo onírico más de una vez.

En una publicación reciente de The New York Times, Verlyn Klinkenborg escribió un editorial en defensa de la relectura, donde comparte su lista de libros favoritos —resultó ser otro fanático de Dickens— y argumenta: “No se trata de un canon, sino de un refugio”. Y en un artículo aún más reciente del New Yorker, Roger Angell habla de “una dulce sensación de culpa. Es verdad que deberíamos adentrarnos en temas nuevos, que debemos saberlo todo acerca del mercado bursátil, Darwin, los esteroides y demás, pero no ahora, por favor, no”.

A pesar de esto, la mayoría de nosotros goza de un canon propio en lo que a música se refiere —si no, ¿cómo se explicaría la venta de tantos iPods?—, y aún así, nadie parece sentirse culpable de escuchar “Once in a Lifetime”, de los Talking Heads, más de una sola vez en la vida.

Mi lista personal de relecturas perennes es mucho más que un refugio: un mundo lleno de continentes, cada uno repleto de héroes, villanos y bichos raros, como esa imagen de Dickens en mi pared. Me ofrece un círculo de amigos y conocidos mucho más amplio, y en algunos casos mucho más profundo, de lo que yo —o cualquiera— podría llegar a tener en lo que nos gusta llamar el “mundo real”.

En su ensayo “El vicariato culpable”, el poeta angloestadounidense W. H. Auden analiza su autoconfesa “adicción” a las novelas policiales. “Sospecho que el típico lector de historias de detectives es como yo, alguien que sufre de una sensación de pecado”, dice.

Comparto la afición de Auden por Sherlock Holmes y el Padre Brown de G. K. Chesterton (¡ninguno está en este listado!), pero sus hábitos de lectura y los míos no podrían ser más disímiles. “Me olvido de la historia apenas la termino y no tengo deseos de volver a leerla. Si resulta ser —como a veces sucede— que empiezo a leer una historia y después de un par de páginas descubro que ya la leí, no puedo seguir”, decía. Mientras que yo releí todas las historias de Sherlock Holmes y muchas de las del Padre Brown más veces de lo que mis dedos podrían enumerar, y siempre tengo una media docena de los misterios de Nero Wolfe de Rex Stout en mi mesita de luz, junto a “La mano del teñidor”. De hecho, si debo viajar a la noche llevo sí o sí uno o dos libros en mi equipaje. Y hasta donde yo sé, no tengo ninguna sensación de pecado.

Los amantes de estas historias, por lo general, reconocen que parte de su atractivo reside en sus escenarios que resultan tan familiares como reconfortantes. Las habitaciones de Holmes y Watson en la Calle Baker, el “gasógeno” (sea lo que sea) y la pantufla persa repleta de tabaco de pipa, o la casa de Wolfe sobre la Calle 35 Oeste, con su cocina en el primer piso y sus invernaderos en el techo. Pero el verdadero factor atrapante aquí son los personajes: el arrogante y racional Holmes; el impasible y aun así inseguro Watson; el malhumorado, sedentario e insoportablemente erudito Wolfe y su Watson o el hiperactivo y ciertamente jamás inseguro Archie Goodwin, dueño de una de las voces narrativas en primera persona más atractivas de la ficción.

A todos los libros que releo una y otra vez, siempre vuelvo por los personajes, y muchas veces, simplemente, por sus voces. También releí las historias de Ernest Hemingway (cuyas novelas “Por quien doblan las campanas” y “Fiesta” sí tienen cabida en el ranking) para oír de nuevo las voces de sus personajes: tiene un oído aún mejor que el de Billy Herman.

Y no sólo los personajes se han convertido en mis compañeros, sino también los mismos escritores. Supongo que jamás habría querido tratar con algunos de ellos en persona, pero en sus páginas son algunas de las personas con quienes más disfruto estar.

Por ejemplo, en Opiniones Contundentes, una colección de entrevistas y cartas de lectores, el autor de “Lolita”, Vladimir Nabokov, me aclara los tantos una y otra vez acerca de Joseph Conrad (“No puedo soportar [su] estilo de tienda de souvenirs, sus bajeles embotellados y collares de clichés románticos”) o Sigmund Freud (“Que los crédulos y los mediocres sigan creyendo que todas las enfermedades mentales pueden curarse mediante una aplicación diaria de viejos mitos griegos en sus partes íntimas”).

Es posible que la vergüenza generada por la relectura no tenga tanto que ver con todos los libros nuevos que uno sabe que debería estar leyendo, sino más bien con lo que hay detrás de la elección de los libros viejos que uno relee.

En mi caso, veo una tendencia marcada hacia la nostalgia. No puedo evitar darme cuenta de la deslumbrante blancura de todos los autores que más releo. Como dijo el poeta y ensayista inglés Samuel Johnson, “ningún hombre es hipócrita en sus placeres”.

Y dada mi condición de heterosexual, parece que mi gusto está muy orientado hacia subculturas exclusivamente masculinas (béisbol y alpinismo), en su mayoría historias de aventuras de hombres (“El Señor de los Anillos”, “Moby-Dick” y la saga de Watergate), historias de hombres solitarios (Samuel Johnson, Philip Larkin y el Padre Brown) y parejas de hombres (Holmes y Watson, Jeeves y Bertie, Nero Wolfe y Archie Goodwin, Mr. Pickwick y Sam, Frodo y Sam).

La respuesta es simple: me producen una tremenda alegría. Me llenan con las voces de personas que conozco, que son miles —varias veces el número en esa vieja copia de Dickens—, los reales y los imaginarios, los vivos y los muertos. Tal vez termine descubriendo que el Cielo es así, pero ¿por qué esperar si también puedo tenerlo aquí y ahora?

Ojalá que este listado de Newsweek sirva de orientación a otros lectores para disfrutar de una experiencia parecida.

Fuente:http://www.elargentino.com/Default.aspx
Fotografía: http://www.elargentino.com/Download.aspx?Id=38946.bmp&Width=480

Por amor a Suma


HOMENAJE


El próximo lunes 13 de julio con entrada libre y gratuita se llevará a cabo un homenaje a Suma Paz...

… desde las 21.30 en La Peña del Colorado, Güemes 3657, del barrio porteño de Palermo con la participación de Jorge Viñas, José Ceña, Carlos Martinez, Coqui Sosa, Bruno Arias, entre otros artistas, además de la participacion especial de Mario Olmedo , el hijo de la maestra.Seguir leyendo...



Fuente:http://www.26noticias.com.ar/por-amor-a-suma-92401.html
Fotografía: http://www.26noticias.com.ar/adjuntos/imagen/105982.jpg

Clases Magistrales | Materia / Filosofía

El autor analiza su presencia en distintos campos y experiencias: el amor, la matemática, la poesía, el psicoanálisis o la pintura. Una parte medular de esta época de búsqueda de nuevas respuestas.

Por Santiago Kovadloff *

Puede una meditación del silencio ser, en sí misma, silenciosa? El semblante explicable del silencio no me interesa. Corresponde al silencio entendido como enmascaramiento, envoltorio en última instancia desechable de un significado posible. No estamos con él ante lo silencioso sino ante lo silenciado.


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Fuente:http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=2117&ed=1697
Fotografía:

Diseñadores argentinos con proyección internacional

1 hora, 1 minuto

Tres diseñadores argentinos ya presentaron sus colecciones de verano 2010 en Europa. Pablo Ramírez, Camila Milessi y Emiliano Blanco -éstos dos últimos de la firma Kostüme-, mostraron sus creaciones de autor en la Mercedes Benz Fashion Week Berlín. Ramírez con un desfile -junto a la firma de Johannesburgo, Black Coffee, de Jacques van der Watt y Danica Lepen- y Kostüme en un stand en la feria Premium Exhibition. Seguir leyendo...

Fuente:http://ar.news.yahoo.com/s/07072009/59/n-argentina-1147989-dise-adores-argentinos-proyeccion.html
Fotografía:

Se suspende la presentación del libro Antártida

Presentacion Antartida - Los colores del desierto frio.jpg

Por decisión de la UADE tomada en las últimas horas y por las causas por todos conocidas se suspendió la presentación del libro (Antártida - Los colores del desierto)que iba a realizarse hoy por la tarde / noche en el edificio Lima I.
Disculpen la poca anticipación para avisar, pero son tiempos que nosotros no manejamos.

Muchas gracias.
Marcelo Gurru

Murió Eduardo Lagos


El pianista y compositor argentino, ideólogo y promotor de la proyección folclórica que dotó de nuevos aires a la música autóctona, falleció anoche a los 80 años en su casa de Recoleta.



Por decisión de su familia, no se realizará velatorio y sus restos serán cremados mañana.


El pianista y compositor argentino Eduardo Lagos, ideólogo y promotor de la proyección folclórica que dotó de nuevos aires y recursos a la música autóctona, falleció el viernes por la noche a los 80 años en su casa de Recoleta, informaron a Télam allegados al artista.

Nacido el 19 de febrero de 1929, oftalmólogo de profesión y uno de los nombres fundamentales del folclore argentino de la segunda mitad del siglo XX, Lagos padecía desde 2004 el Mal de Parkison, dolencia que lo privó de salir de su casa en los últimos 5 años pero que nunca le robó su entrañable buen humor, con el que recibía a viejos amigos, discípulos y visitantes.

Formado desde niño en el piano clásico a instancias de su maestro Juan Carlos Paz, al que definió alguna vez como un gran vanguardista, fue su encuentro con los hermanos Abalos el que llevó a Lagos a dedicarse al folclore.

Música para la que propuso la improvisación y en la que trabajó nuevas formas armónicas, que darían surgimiento a lo que él mismo llamó proyección folclórica, y que propone una constante relectura y recreación de los ritmos locales.

Acreedor del Premio Konex en 1995 y 2005, además de médico y músico, Lagos fue un pretigioso crítico musical, que trabajó para el diario "La Prensa" y las revistas "Gente" y "Atlántida", además de desempeñarse como director artístico de las radios El Mundo y Belgrano entre 1969 y 1972 y Radio Municipal y Nacional entre 1983 y 1988.

Afable, lúcido y descontracturado, en una cálida entrevista concedida al diario "Clarín" en 2006 y ante la pregunta de cómo desearía ser recordado, Lagos dijo: "Soy ambicioso: quiero que me recuerden como un buen tipo, y como alguien que quiso, y supo, divertirse".

De hecho, la proyección folclórica nació de las reuniones que realizaba en su casa y a las que asistían músicos de la talla de Astor Piazzolla, Oscar Alem, Cuchi Leguizamón, Domingo Cura, Hugo Díaz y Oscar Cardozo Ocampo, en las que improvisaban y trabajan libremente las líneas armónicas del folclore, acaso solamente para divertirse, como dijo alguna vez.

Autor de temas fundamentales como "La bacha", "La oncena" y "Cuando los gauchos vienen marchando", a los que consideraba los más logrados de su extensa lista de creaciones, el primer álbum de su autoría es "Así nos gusta", de 1968, donde graba con Astor Piazzolla, el armoniquista Hugo Díaz y Domingo Cura, entre otros.

En 1997 publica "Tono y Dominante", con Cura, Oscar Cardozo Ocampo y Enrique Roizner, en 1985 "Pianisssimo", ejecutado a cuatro manos con Oscar Alem y reeditado el año pasado, y "Dialecto" y "Spicy", emn 1991 y 1998 resepectivamente, ambos con Jorge González y Pocho Lapouble.

También quedan sus registros de "Flolkloreishons" en una serie de tres discos editados por el sello Melopea, donde solo o acompañado por Domingo Cura, Eduardo Pérez Colman o Hugo Díaz, entre otros, deja plasmado el inmenso horizonte de su libertad creativa.

El músico que junto a otros como Waldo de los Ríos o Manolo Juárez abrió puertas hasta entonces desconocidas para el abordaje del folclore argentino siempre planteó la búsqueda y entendió que entre los géneros musicales no hay antagonismos.

En una entrevista concedida a Télam en 2002 señaló: "siempre pensé que ser folclorista no implica olvidar a los demás músicos, o desconocer a Salgán o a Bach", acaso sentando una bandera de amplitud mental y creativa.

Objeto de homenajes y de la reedición de sus trabajos, el nombre de Lagos viene engrandenciéndose en los últimos años por una camada de folcloristas que lo reconocen como maestro y como el que vislumbró los caminos que les permiten a ellos seguir trabajando sobre la herencia pero planteando al mismo tiempo los interrogantes, las sonoridades y las narrativas que impone la actualidad.

Por decisión de su familia no se realiza ni velatorio ni sepelio público y sus restos serán cremados este domingo.

Fuente:

El pianista y compositor argentino, ideólogo y promotor de la proyección folclórica que dotó de nuevos aires a la música autóctona, falleció anoche a los 80 años en su casa de Recoleta.


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Por decisión de su familia, no se realizará velatorio y sus restos serán cremados mañana.

El pianista y compositor argentino Eduardo Lagos, ideólogo y promotor de la proyección folclórica que dotó de nuevos aires y recursos a la música autóctona, falleció el viernes por la noche a los 80 años en su casa de Recoleta, informaron a Télam allegados al artista.

Nacido el 19 de febrero de 1929, oftalmólogo de profesión y uno de los nombres fundamentales del folclore argentino de la segunda mitad del siglo XX, Lagos padecía desde 2004 el Mal de Parkison, dolencia que lo privó de salir de su casa en los últimos 5 años pero que nunca le robó su entrañable buen humor, con el que recibía a viejos amigos, discípulos y visitantes.

Formado desde niño en el piano clásico a instancias de su maestro Juan Carlos Paz, al que definió alguna vez como un gran vanguardista, fue su encuentro con los hermanos Abalos el que llevó a Lagos a dedicarse al folclore.

Música para la que propuso la improvisación y en la que trabajó nuevas formas armónicas, que darían surgimiento a lo que él mismo llamó proyección folclórica, y que propone una constante relectura y recreación de los ritmos locales.

Acreedor del Premio Konex en 1995 y 2005, además de médico y músico, Lagos fue un pretigioso crítico musical, que trabajó para el diario "La Prensa" y las revistas "Gente" y "Atlántida", además de desempeñarse como director artístico de las radios El Mundo y Belgrano entre 1969 y 1972 y Radio Municipal y Nacional entre 1983 y 1988.

Afable, lúcido y descontracturado, en una cálida entrevista concedida al diario "Clarín" en 2006 y ante la pregunta de cómo desearía ser recordado, Lagos dijo: "Soy ambicioso: quiero que me recuerden como un buen tipo, y como alguien que quiso, y supo, divertirse".

De hecho, la proyección folclórica nació de las reuniones que realizaba en su casa y a las que asistían músicos de la talla de Astor Piazzolla, Oscar Alem, Cuchi Leguizamón, Domingo Cura, Hugo Díaz y Oscar Cardozo Ocampo, en las que improvisaban y trabajan libremente las líneas armónicas del folclore, acaso solamente para divertirse, como dijo alguna vez.

Autor de temas fundamentales como "La bacha", "La oncena" y "Cuando los gauchos vienen marchando", a los que consideraba los más logrados de su extensa lista de creaciones, el primer álbum de su autoría es "Así nos gusta", de 1968, donde graba con Astor Piazzolla, el armoniquista Hugo Díaz y Domingo Cura, entre otros.

En 1997 publica "Tono y Dominante", con Cura, Oscar Cardozo Ocampo y Enrique Roizner, en 1985 "Pianisssimo", ejecutado a cuatro manos con Oscar Alem y reeditado el año pasado, y "Dialecto" y "Spicy", emn 1991 y 1998 resepectivamente, ambos con Jorge González y Pocho Lapouble.

También quedan sus registros de "Flolkloreishons" en una serie de tres discos editados por el sello Melopea, donde solo o acompañado por Domingo Cura, Eduardo Pérez Colman o Hugo Díaz, entre otros, deja plasmado el inmenso horizonte de su libertad creativa.

El músico que junto a otros como Waldo de los Ríos o Manolo Juárez abrió puertas hasta entonces desconocidas para el abordaje del folclore argentino siempre planteó la búsqueda y entendió que entre los géneros musicales no hay antagonismos.

En una entrevista concedida a Télam en 2002 señaló: "siempre pensé que ser folclorista no implica olvidar a los demás músicos, o desconocer a Salgán o a Bach", acaso sentando una bandera de amplitud mental y creativa.

Objeto de homenajes y de la reedición de sus trabajos, el nombre de Lagos viene engrandenciéndose en los últimos años por una camada de folcloristas que lo reconocen como maestro y como el que vislumbró los caminos que les permiten a ellos seguir trabajando sobre la herencia pero planteando al mismo tiempo los interrogantes, las sonoridades y las narrativas que impone la actualidad.

Por decisión de su familia no se realiza ni velatorio ni sepelio público y sus restos serán cremados este domingo.

27 de junio de 2009 (télam)

Fuente: http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=272866&ID_Seccion=17

Se creó primera biblioteca electrónica argentina para personas ciegas o con dificultades visuales

jueves 25 de junio, 7:33 PM

BUENOS AIRES, jun 25 (DyN) - La asociación civil sin fines de lucro Tiflonexos creó la primera biblioteca electrónica argentina destinada a personas ciegas o con dificultades visuales, según informó.

Tiflolibros, como se denomina la biblioteca, ofrecerá en forma gratuita 29.000 títulos completos en soporte informático para 3.300 lectores residentes en 44 países.

Fuente:http://ar.news.yahoo.com/s/25062009/7/n-education-creo-biblioteca-electronica-argentina-personas.html


Nuevo ensayo sobre Onetti reclama la relectura de su obra en su centenario

2 horas, 46 minutos

Montevideo, 26 jun (EFE).- Juan Carlos Onetti "no hubiera vivido si no hubiera escrito" y "no pudo existir cuando vio que no iba a poder seguir escribiendo", dijo hoy la historiadora María Angélica Petit en la presentación del libro "Onetti: la novela total", escrito junto a su esposo, el también ensayista Omar Prego.

La presentación de esta obra, de la editorial Planeta, tuvo lugar en el Centro Cultural de España en Montevideo, en el marco de los actos organizados por esta institución con ocasión del centenario del nacimiento del escritor uruguayo, que se cumple el próximo 1 de julio.

Prego y Petit reclamaron "la relectura del maestro", con mayor razón en este centenario de su nacimiento en Montevideo, y a fin de participar "de su pasión" y "su humor", según subrayaron.

La génesis del ensayo, como explicaron los autores, se remonta a 1977 y en ella se refleja una amistad que empezó mucho antes y que, durante tres décadas, unió a este matrimonio de intelectuales con el gran escritor uruguayo.

Esa "cercanía", más "la lectura y relectura" de la obra de Onetti, explicó Petit, les permitió sumergirse en la esencia del escritor, sin olvidar el contexto de Uruguay, de la narrativa latinoamericana en la que tanto influyó, y de su exilio en 1975 a España, donde ya residiría hasta el fin de sus días, en 1994.

Onetti era "un ser extraño, tan misterioso y, sin embargo, al cual se podía llegar con mucho afecto y una amistad que no alteraba el tiempo", explicó Prego.

Este crítico y periodista es autor de seis novelas y otros ensayos, entre ellos "Onetti. Perfil de un solitario", reeditado hace un par de meses también en el marco del "Año Onetti", con el que Uruguay conmemora al que fuera uno de sus más importantes escritores.

Petit recordó los orígenes periodísticos de Onetti, cuando trabajaba para el semanario Marcha, de Montevideo, donde demostró "la pasión" que después caracterizaría a toda su obra novelística.

Esa pasión y el compromiso de Onetti alcanzan a sus lectores, explicó por su parte Prego, para quien esa es una de las claves del éxito de su literatura, a pesar de los "claroscuros" que la envuelven.

Su primer contacto con Onetti fue al leer "El pozo" (1939), libro que le acompañó una noche en la que no pudo dormir hasta terminarlo, "cuando estaba saliendo el sol".

"Fue algo fulminante, como cuando te ves atrapado y te cae algo encima de lo cual no te puedes defender y de lo que después ya no me defendería más", recordó.

Prego destacó la magia de "esa forma de narrar, de contar; esa forma misteriosa de ir armando una historia y, de algún modo, comprometiendo al lector a colaborar en la construcción de eso que está leyendo".

De esta forma, en la narrativa de Onetti, "el lector también, de alguna manera, se convierte en escritor".

En "El pozo", según Petit, "la soledad existencial del hombre en la urbe se solidifica para convertirse en el cimiento de toda una obra literaria".

"Cada vez que lo releo descubro algo nuevo'", reiteró Omar Prego.

Los autores de "Onetti: la novela total" recordaron las claves del novelista en "La vida breve" (1950), "El astillero" (1961) y "Juntacadáveres" (1964), algunos de los libros en los que aparece, casi como un personaje más, la imaginaria y mítica ciudad de Santa María, a la que su ensayo dedica una de sus partes más importantes.

Prego señaló también como "algunos elementos de los tangos (sobre todo de Gardel) están presentes en la escritura de Onetti", quizá por esa nostalgia que se llevó al exilio en España, después de que en 1974 fuera encarcelado por la dictadura uruguaya durante tres meses.

Esa es una de las marcas de Onetti, refirió Prego, el tema "del exilio, el de la salida de alguien que se va, que se despide de su gente y se va a probar suerte, a probar vida y que años después vuelve, fracasado, en busca del paraíso perdido y se pasea por su barrio, buscando amigos y a ese amor que tampoco existe y que si existe es una ruina".

Todos estos "fueron elementos que Onetti maneja muy bien" en toda su novelística que es preciso, insistió, "leer y volver a leer".

Para María Angélica Petit, la de Onetti, precisamente, "se trata de una obra que consideramos es la novela total de un autor cuya lectura jamás se puede detener en el tiempo".EFE

jas/cpy


Fuente:http://ar.news.yahoo.com/s/26062009/24/n-entertain-nuevo-ensayo-onetti-reclama-relectura.html

El martes realizan un homenaje en la Ciudad de buenos aires al escritor uruguayo Mario Benedetti



domingo 21 de junio, 9:48 AM

BUENOS AIRES, jun 21 (DyN) - El martes próximo se realizará un espectáculo con entrada libre y gratuita en el teatro Presidente Alvear, de esta capital, en homenaje al recientemente fallecido escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti.

Se anuncia la presentación de los músicos integrantes de Opus Cuatro y Juan Carlos Quacci, las actrices Ana María Picchio y Thelma Biral y el periodista Víctor Hugo Morales, en una actividad organizada el Ministerio de Cultura de la Ciudad.

Fuente: Yahoo Noticias


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